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Discusión sobre excepciones y limitaciones para bibliotecas y archivos en la OMPI en diciembre de 2013

El Comité Permanente de Derecho de Autor y Derechos Conexos (SCCR por sus siglas en inglés) de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) está adelantando en un programa de trabajo sobre excepciones y limitaciones para bibliotecas, archivos, la enseñanza y educación, instituciones de investigación y las personas con discapacidades. Chile recomendó a la OMPI revisar estos temas en el 2004. La OMPI inició estudios en sectores específicos desde el 2005.

En el 2010, en la sesión 21 (SCCR 21) se decidió que se dedicarían sesiones posteriores para actualizar las excepciones y limitaciones al derecho de autor. En diciembre de 2013 (SCCR 26) los estados miembro de la OMPI debatirán nuevamente sobre el tratado de excepciones y limitaciones para bibliotecas y archivos, que se encuentra en borrador. El primer y único tratado internacional aprobado sobre excepciones fue el que beneficiaba a personas con discapacidad visual, celebrado en Marruecos en el 2013; tratado que Colombia se comprometió a implementar.

La Asociación Internacional de Bibliotecas y Bibliotecólogos (IFLA) realizó una propuesta basada en el informe de Kenneth Crews, comisionado de la OMPI, publicado en 2008. El resultado de dicho informe revela que varios Estados no tienen limitaciones y excepciones para bibliotecas y archivos en sus legislaciones nacionales sobre derecho de autor, o tienen coberturas mínimas. Esto que implica que las bibliotecas no están trabajando con seguridad jurídica, necesaria para cumplir sus funciones en un entorno global y digital sin infringir el derecho de autor.

Los temas que se mencionan en la propuesta de IFLA son preservación, préstamo bibliotecario, suministro de documentos, acceso a personas discapacitadas, usos justos como educación, investigación, fines personales y privados, obras huérfanas, acceso a obras retiradas del mercado, usos transfronterizos, importación paralela y la obligación a respetar el tratado en licencias y contratos. En Colombia, de estos 11 temas, tenemos carencias en cerca de 8. Nuestra legislación está desactualizada o no hay regulación alguna.

Este texto se basa en el trabajo de IFLA en la OMPI.

Otra aproximación a este tema se encuentra en el artículo
Agenda para el Desarrollo en OMPI, turno para bibliotecas y archivos de Luisa Guzmán.

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IFLA y el préstamo electrónico de documentos

Kali, Avatar of the eBook, vía Flickr por kandinski
Kali, Avatar of the eBook, vía Flickr por kandinski

¿Recuerdan la campaña de e-Books en las bibliotecas? Pues bien, el pasado 11 de Mayo de 2012 IFLA publicó un estudio sobre el préstamo de documentos electrónicos. IFLA Releases Background Paper on e-Lending se titula la publicación y puede descargarse el documento en PDF titulado IFLA E-Lending Background Paper.

En este documento se evidencia la diferencia de intereses entre editores y bibliotecarios. Citan a Mike Shatzkin y su post Libraries and publishers don’t have symmetrical interest in a conversation (Algo como Las bibliotecas y los editores no tienen intereses simétricos en una conversación), donde dice que los editores no toman decisiones morales, sino comerciales. Es cierto, de eso viven. Frases como «The fear is I get one library card and never have to buy a book again» (el temor es que yo tenga una afiliación a la biblioteca y nunca tenga que comprar un libre de nuevo) de Karen Springen, aparecen en el documento.

El documento debate sobre los posibles modelos de préstamo y algunas preguntas surgen. ¿Una biblioteca debe tener los documentos electrónicos a perpetuidad o debe brindar acceso a los documentos almacenados por las editoriales? Si es así ¿Las editoriales garantizarán la preservación del documento? En este punto los formatos usados, las plataformas de distribución y la arquitectura de información que tengan juegan un rol determinante. ¿Quién puede consultar? ¿Cuántas veces le es permitido leer un documento? ¿Puede descargarse el documento a otro dispositivo de lectura?

Algunos modelos de préstamo

Se menciona el modelo de OverDrive, donde un único usuario puede acceder al documento electrónico, tal como ocurre con libros físicos: Si alguien tiene el libro antes que tú, debes esperar a que lo devuelva para que te lo presten. El documento menciona el modelo de micropagos por préstamo (si no estoy mal Sonido Local funcionaba con un modelo similar, donde un artista reproducido más veces en su sistema obtenía un mayor pago que un artista que no era muy escuchado). Otra forma es la de embargo, donde las bibliotecas pagan por un determinado número de préstamos, por ejemplo: Pagas para que un documento pueda ser prestado 100 veces, al llegar a ese límite, vuelves a pagar por otros 100 préstamos.

El documento cierra la sección titulada «e-Lending» (préstamo electrónico o e-Préstamo) notando que el préstamo de libros electrónicos no está mediado por barreras geográficas, por lo que deben incluise mecanismos para determinar quién accede a qué documento. Esta parte me recuerda nuevamente al párrafo anterior, sobre la arquitectura de información del sistema usado y el problema de Internet a sus inicios mencionado en el libro El Código 2.0 de Lawrence Lessig: El anonimato de la red en sus inicios no nos permitía saber quién hace qué y en dónde.

¿Cómo respetar los derechos de los editores, pero también los de los usuarios?
El documento dice que si bien es cierto los editores deben cuidar su negocio, los usuarios deben conservar su capacidad de citar e incluir fragmentos de una obra en sus trabajos. Juan David en la charla de Radio Pachone lo mencionaba: Puedes ser un productor audiovisual y citar un fragmento de otra película en la tuya. Esa otra película se proyectaría dentro de la tuya y es una cita, pero en lo audiovisual. El documento de IFLA dice que los documentos electrónicos que contienen Medidas de Protección Tecnológica restringen este derecho de los lectores.

Sobre el préstamo interbibliotecario hay un párrafo: Cuando buscas en tu biblioteca un libro y éste no se encuentra, es posible que la biblioteca tenga convenios con otras a las que puede solicitarle el documento. Ésto es préstamo interbibliotecario. Aparece entonces la preocupación de los editores al notar que una biblioteca puede brindarl a otra una copia idéntica de un documento electrónico con un costo muy cercano a cero. La pregunta del millón es ¿Cómo se pondrán de acuerdo editores y bibliotecarios para mantener el préstamo interbibliotecario en documentos electrónicos? La investigación de IFLA menciona la necesidad de ambas partes a negociar sobre licencias y tecnologías que permitan el beneficio de ambos.

El documento cierra con la consideración de IFLA de crear una directriz para bibliotecas sobre libros electrónicos (policy guidelines for eBooks in libraries). Menciona que esto puede tardar sobre todo en países en desarrollo. Lo cierto es que estamos en un momento clave, donde debemos planear nuestro futuro.

Puede que por el momento no tengamos la infraestructura tecnológica, pero si podemos adelantar debates sobre el tema, para tener idea de a dónde queremos llegar. Todos los involucrados se verán afectados, desde el autor hasta el lector, pasando por todos los intermediarios que incluyen editores y bibliotecas.

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Comentarios a la ley 1520 de 2012 por un bibliotecario

Stuart Hamilton (su twitter es @IFLASPA, Director de Policy & Advocacy de IFLA habla sobre cómo leyes sobre propiedad intelectual, en este caso particular ACTA, podría afectar a las bibliotecas y a los bibliotecólogos; por ende, a la ciudadanía y los usuarios de estas instituciones encargadas de brindar acceso a información. Para empezar: ACTA no afecta a los colombianos, pero en Colombia, leyes como la 1520 de 2012 (conocida como Ley Lleras 2 o Ley del TLC) son el tipo de leyes que regularían propiedad intelectual en internet.

A continuación estan mis notas de la traducción del video. No son textuales, pero contienen a mi juicio la escencia de las preocupaciones de IFLA. Traduje «derecho de autor» por «copyright» para ajustarlo al español:

…las bibliotecas estan conectadas a sistemas de protección de derechos de autor nacionales e internacionales. Cumplimos un importante rol en hacer accesible y preservar la información que está protegida, como la que se encuentra en dominio público.

En este contexto, IFLA entiende y respeta el rol que el derecho de autor juega en informar, crear y diseminar (información) alrededor del mundo y nuestros miembros hacen énfasis en la importancia de hacer respetar estos principios y regulaciones. Así, los miembros de IFLA entienden que el derecho de autor debe proveer un balance entre las necesidades de información de la comunidad en general y los beneficios comerciales de los creadores y proveedores de contenidos. Lo que nos lleva a ACTA.

IFLA considera que la discusión de este tipo de acuerdos que pueden afectar el acceso a información de manera global deben realizarse en la OMPI, donde es posible asegurar la participación de todos los implicados. La falta de transparencia a lo largo de la creación de este acuerdo genera desconfianza por aquellos que no fueron consultados desde el mismo génesis del acuerdo. Como dijo el senador Ron Wyden de los Estados Unidos: Cuando acuerdos internacionales como ACTA se conciben y se contruyen en secreto es difícil argumentar que representan el interés del público en general.

El segundo punto, menciona Don Stuart, es la dificultad técnica que implicaría recolectar información de los usuarios para saber el tipo de actividad que realizan en internet, por ejemplo vigilando quién descarga contenido ilegal. Dice que si esta responsabilidad recae sobre los intermediarios como las bibliotecas, requerirían una gran inversión en infraestructura para rastrear esta información.

Finalmente, queremos llamar la atención en los esfuerzos anti piratería que desconocen que el derecho de autor debe ser balanceado. 15 leyes anti piratería se han promulgado en los pasados 30 años en los Estados Unidos y los plazos de protección se han extendido a lo largo de los años, creando un ambiente de poca flexibilidad en el derecho de autor particularmente en la era digital.

Si bien ACTA no aplica para Colombia y este llamado de IFLA se hace al Parlamento Europeo, creo que hay puntos similares en la manera de proceder del Gobierno colombiano frente a la reciente aprobación de la Ley 1520 de 2012. Aquí mis comentarios:

Los bibliotecarios entienden y respetan el derecho de autor. Nuestra misión como bibliotecarios es preservar y permitir el acceso a la información. No estamos buscando lucro por permitir el acceso a la información. Mi conclusión en una pasada presentación sobre ética de la información es que el acceso a la información es la herramienta de los bibliotecarios para formar ciudadanía. No nos interesa beneficiarnos de los autores a costa de su trabajo. Nuestra misión es diferente.

En el proyecto de ley 201 de 2012 (o Ley Lleras 2, también conocida como Ley TLC) no se contó con la participación de todos los involucrados en el acceso a la información a través de internet. Al igual que en el pasado proyecto de ley 241 de 2011 (primera Ley Lleras). Para ACTA, IFLA sugiere que esta discusión se realice en la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual para garantizar su transparencia. No sé en el caso colombiano qué organismo debería hacerse cargo para garantizar la transparencia, ya que la Dirección Nacional de Derecho de Autor no realizó ningún tipo de convocatoria, que vengo esperando desde el pasado 17 de Febrero de 2011 y cuya «discusión» se realizó una vez se radicó el primer Proyecto de Ley por Germán Vargas Lleras. En ese caso parecería que se requiere un organismo conjunto que involucre la protección de los autores, pero que también tenga en cuenta a los usuarios. ¿Podría ser la Biblioteca Nacional? ¿Tal vez la Luis Ángel Arango? ¿Se les ocurre alguna otra entidad?

Por otra parte me sentiría mucho más tranquilo, si discusiones como la definición de lucro se llevan a cabo en este tipo de organizaciones donde se invita a debatir a todos los interesados, si puede realizarse en un espacio neutral y transparente. En una discusión que tuve con Felipe García Pineda, Director General de la Dirección Nacional de Derecho de Autor me decía que pedir acceso para obras protegidas sin el permiso del autor era una visión miope del problema. Mi respuesta fue que radicar el proyecto de ley sin la visión de los usuarios también lo era.

El segundo punto habla de un punto que en estos momentos no nos preocupa mucho porque la Ley 1520 de 2012 no menciona. Si se hubiera aprobado la pasada Ley Lleras si hubiera sido un problema y es la dificultad que tenían las ISP para implementar medidas para obtener información de los usuarios infractores dentro de la biblioteca. En este caso la adaptación a nuestra ley creo que sería referente a las medidas de protección tecnológica: ¿Estan las bibliotecas en capacidad de desarrollar mecanismos que quiten estos candados digitales para que hagan uso de las excepciones y limitaciones que la ley le permite? ¿Son los proveedores (disqueras, editoriales, etc.) quienes deben ofrecer a las bibliotecas las llaves a sus candados o deben tener las bibliotecas un equipo técnico que se dedique a hackear estos seguros anti copia? Si las bibliotecas tienen problemas financieros para adquirir documentos ¿Es justo que su presupuesto deba invertirse en hallar la llave para que dichos contenidos se puedan copiar, por ejemplo, para preservarlos? Según entiendo es una ventaja que esta nueva ley haya permitido mediante las excepciones y limitaciones que se desbloqueen documentos en caso de adquisición. ¿Es suficiente el que sólo se permita el desbloqueo para la adquisición?

El tercer punto si hace referencia a la ley en cuestión, particularmente en el punto donde extiende la protección a obras realizadas por personas jurídicas de 50 a 70 años. Como Stuart Hamilton menciona, se ha hecho todo para proteger a los autores pero ¿Quién protege a los usuarios? ¿Quien se encarga de mantener un sano dominio público, que de hecho no esta mal?

En una pasada discusión con Jhon González sobre representatividad de los bibliotecarios se evidencia la nula presencia de agremiaciones colombianas con opinión sobre estos temas. La representatividad me parece un tema preocupante porque en realidad se legisla sobre internet y muy pocos ciudadanos colombianos pueden participar en las discusiones que deberían darse para permitir unas leyes equilibradas. Por eso me parece urgente la creación de dicho organismo que permita el debate entre autores y usuarios para llegar a acuerdos.

No es que quiera todo gratis, es que quiero una ley justa. Desde hace bastante siento que se debía hacer una actualización a la ley de derecho de autor, pero me parece que el proceder no fue el más adecuado. Tengo más comentarios, pero menciono estos a propósito del llamado que hace Stuart Hamilton de IFLA sobre ACTA.

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Transmitiendo desde IFLA 2010 // Publicando en múltiples servicios

IFLA2010
IFLA2010

Justo ahora estoy en IFLA 2010. Hay mucho información en todos lados, trataré de capturar lo que más pueda y luego espero redactar algo más conciso. Mientras recopilaré fotos en mi flickr, algunos videos en mi Youtube y escribiré en mi Twitter para llevar notas del evento. Estoy haciendo algunos videos sobre la experiencia de viajar a Europa a este evento. Aquí el primero:
[youtube:http://www.youtube.com/watch?v=7-nK0qQoEdQ&feature=related]

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Adaptando la catalogación a las nuevas tecnologías // Metadatos y RDA

Presentación de Anansi

El texto escrito el 21 de agosto de 1998 titulado «Catalogación versus metadata: ¿Vino viejo en odres nuevos?» [1] habla sobre el cambio de paradigma y las ideas que suponían esta nueva manera de describir los documentos, el dejar de lado el uso de las fichas bibliográficas y su tradicional información allí almacenada para migrar a OPACS e implementar el uso de metadatos para describir los cada vez más abundantes documentos electronicos.

Entre las posibilidades que se enunciaban para reaccionar ante la llegada de los metadatos estaba el catalogar como si nada hubiera pasado, mantener la estructura usada en catalogación en los metadatos, pero evidentemente estos modelos son bastante diferentes y hasta opuestos. El primero fue pensado en un principio para documentos en una biblioteca y el segundo es usado para hallar un documento en una red. Al menos la experiencia obtenida al desarrollar la catalogación debe dar luces sobre los errores cometidos para no repetirlos en el desarrollo de un modelo como el de los metadatos a la hora de automatizar una biblioteca o cualquier unidad de información.

Hasta el momento estos dos modelos parecen muy similares pero ¿Dónde está la diferencia?. Tim Berners Lee señaló que los metadatos estaban totalmente enfocados al uso de computadores y es ahí donde se separan estos modelos: El objetivo de la catalogación son los usuarios de una biblioteca, mientras que el objetivo de los metadatos son los desarrolladores de software, quienes tienen una herramienta más para que sus programas de computador recuperen documentos.

Otra característica que diferencia a los metadatos de la catalogación es que en el primero son los autores del documento quienes generan sus propios descriptores, mientras que el primero usa lenguajes estructurados para este fin.

Empiezan a notarse grandes diferencias en este punto. Ya vemos claramente que los metadatos se usan para encontrar recursos en una red, pero no para describirlos, cosa que si ocurre en la catalogación pero así mismo podría inferirse que la catalogación está orientada a describir el documento sin que le interesen las posibles búsquedas que el usuario realiza No pasa así con el modelo de metadatos Dublin Core, pero éste tiene un problema: Los usuarios son volubles y pueden variar su comportamiento y los metadatos que se incluyeron inicialmente pueden servir para un determinado contexto, pero este puede variar, así el metadato no aportaría en nada.

Otra característica de los metadatos es que tienen una referencia unívoca con un documento, las diferentes versiones y formatos no afectan esta relación, así mismo no se necesita un referencista que guíe al usuario hacia el documento porque puede obtenerse su ubicación de manera inmediata mediante un enlace o link  (que favorece a la hora de usar URN) pero de nada sirve si el enlace está roto, si esto ocurre los metadatos de un documento no sirve para nada.

Se mencionó el uso de Dublin Core simple y Dublin Core cualificado, lo que nos hace pensar en que se requiere la ayuda de terceras partes para validar su uso. Volvemos a un punto que seguramente ya superó la catalogación.

Subyace la idea de que los catalogadores antes que temer a este nuevo modelo deben seguir su evolución, porque de hecho no se trata de vino viejo en odres nuevos.

Como catalogadores estamos en la obligación de adquirir conocimientos sobre las diferentes maneras de manejar la información, la mejor manera de realizar nuestro trabajo es comparando. Hay quienes conocen la catalogación desde hace bastante tiempo y tienen sus reticencias a la hora de usar los metadatos, así mismo, empiezan a ejercer la profesión los nativos digitales, aquellos quienes no pueden concebir la vida sin un computador porque desde que tienen memoria pueden acceder a ellos. El conocimiento que se adquieren en el uso de uno o de otro modelo no debe ser una doctrina, es decir, podemos ser eclécticos y tomar lo mejor de cada modelo. No necesariamente son mutuamente excluyentes como lo demuestra el advenimiento de las RDA (Resource Description and Access) que sustituirán a las reglas de catalogación angloamericanas (RCAA2) y además de contar con el respaldo de la IFLA (International Federation of Library Associations) incluyen interoperabilidad con los metadatos [2]. Llegamos así a poner en el mismo nivel dos vertientes que se pensaban incompatibles.

Diez años después de la publicación de «Catalogación versus metadata» podemos ver los avances en el desarrollo del RDA que esta semana (exactamente el 2008-11-03) se publica el borrador completo del contenido del RDA para discusión como lo mencionan en su sitio oficial [3].  Como lo mencionó el maestro Ageo García en una conferencia recientemente para presentar el RDA en la Pontificia Universidad Javeriana, en esta ocasión latinoamérica tiene la capacidad de aportar, no solo de recibir los estándares y las reglas de catalogación para que las usemos sino que además podemos adaptarlas a nuestras necesidades y funcionar bajo estándares internacionales; oportunidad única para acortar la brecha informacional que de por si ya es bastante amplia.

Encontré que está en construcción este sitio: www.rdaonline.org


Referencias

[1] GRADMANN, Stefan. Catalogación versus metadata: ¿Vino viejo en odres nuevos?. [en línea]. [consultado 5 de nov. de 2008]. disponible en <http://www.ifla.org/IV/ifla64/007-126s.htm>

[2] BIBLIOBLOG. RDA, las nuevas reglas de catalogación. [en línea]. [consultado 5 de nov. de 2008]. disponible en <http://www.citafgsr.org/weblogs/biblioblog/archives/005827.html>

[3] JOINT STEERING COMITEE FOR DEVELOPMENT OF RDA. RDA: Resource Description and Access. [consultado 5 de nov. de 2008]. disponible en <http://www.collectionscanada.gc.ca/jsc/rda.html>