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Los «favores» de Google

la FIAC aime Google - DOnt't be evil, vía Flickr por tangi_bertin
la FIAC aime Google - DOnt't be evil, vía Flickr por tangi_bertin

En una lista de correos recibí la noticia titulada «Google digitalizó libros que sólo la Biblioteca Departamental tiene. Lucen viejos y desgastados, pero estos libros son joyas de la Biblioteca Departamental que están siendo digitalizadas para subirlas a la red. » Muchos de mis colegas se alegraron por esta noticia. Esperé un tiempo y en realidad nadie cuestionó este hecho. Es evidente que me sorprende el trabajo de Google, pero me parece muy pertinente cuestionarme. Por eso respondí a la lista de correos así:

¿Y de quien son los derechos de la digitalización? ¿Será que Google si nos hizo un «favor»? ¿Las obras digitalizadas pueden descargarse en alta calidad o sólo pueden accederse a través de la nube de Google? ¿Las obras digitalizadas podrán publicarse en otros sitios que no sean de Google? ¿Puede comercializarse la digitalización?

Ojalá los términos de la digitalización no nos den más problemas que soluciones. Hay un dicho que dice «De eso tan bueno no dan tanto». Ojalá no sea el caso.

No soy abogado, pero si no estoy mal cualquier persona puede hacer casi lo que se le venga en gana con las obras en dominio público: Modificarlas, venderlas, copiarlas y distribuirlas. Sin embargo, las obras derivadas quedan protegidas y sujetas al nuevo creador, en este caso las digitalizaciones serían propiedad de Google. Espero equivocarme. Espero que un abogado lea esto y me diga: Google nos hizo un favor, esas obras digitalizadas también estan en dominio público. Por muy buenos que parezcan, siguen siendo una empresa.

¿Qué pasaría si todo el acceso a la información de la red se debe hacer a través de Google?

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Dominio púbico y acceso al conocimiento

«La sociedad reutiliza, reinterpreta y reproduce continuamente material en el dominio público y desarrolla, de esta manera, nuevas ideas y produce obras.«

En la “Carta del dominio público de Europeana” Se menciona la importancia del acervo cultural como base de la creación de nueva información y conocimientos en la sociedad. Actualmente las bibliotecas son una buena fuente de acceso a información de dominio público de una determinada región o país, pero si vemos la fuerza de la tecnología y las redes de comunicación que nos han conectado a nivel global veremos que ese acervo es muy amplio, ya no sólo podremos acceder a las rondas de Pombo o a los clásicos. Nuestra formación y apropiación cultural se ha expuesto a una mezcolanza mundial, nuestros referentes culturales son más amplios y muchas veces restringidos.  ¿Qué pasa cuando quieres mostrar o representar una realidad (o ficción) con elementos comunes a todos y las leyes te lo impiden? (Ver: Air pirates)

Es interesante la iniciativa de digitalizar las obras de dominio público para uso público. He sabido que en países como el nuestro ese tipo de iniciativas existan en pequeña escala y con poca divulgación; los costos de realización como el interés y los criterios de selección de los contenidos es algo que pasa a la ligera o que sencillamente no se entiende y pasa a ser un tema de una prioridad.

Por otro lado también nos encontramos con un factor que genera un gran contrapeso a lo referente al dominio público y que tiene que ver con el aspecto legal. Como se muestra en los distintos documentales sobre el tema como: ¡Copiad, malditos! o Rip: A remix manifesto los años para que una obra pueda pasar a dominio público se ha ido ampliando en los últimos tiempos; ¿de qué sirve estar rodeados de información y diversos referentes culturales si son inalcanzables para el desarrollo de nuevas formas culturales? los interese de grandes industrias y el poco conocimiento a la hora de implantar leyes sobre derechos de autor que desconocen la importancia de lo que implica el flujo de información y nuevos conocimientos seguramente nos condenarán a un atolladero cultural.

Aunque nos queda bastantes elementos que se encuentran en dominio público para generar nuevos contenidos o actualizarlos y mezclarlos siempre tendremos presente el fantasma de W. Disney. ¿Cómo evitar que se vuelva a encerrar elementos del dominio público tras las puertas de la industria? Tal vez  la respuesta se encuentre en la labor de Lawrence Lessig o Richar Stallman y ojalá un montón de profesionales de la información que se desprendan de las limitaciones del pasado y vean las necesidades de información en el presente-futuro.

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Gestión del copyright para avanzar en la investigación y la enseñanza// Bibliotecas y derecho de autor

MIT Libraries

Jhonny Pabón, de Propiedad Cultural me recomendó el video Managing copyright to advance research and teaching donde hablan del derecho de autor y los problemas que han surgido para los investigadores y estudiantes para acceder a recursos protegidos por copyright. Esta charla es moderada por Ann Wolpert, la encargada de las bibliotecas del MIT.

Este video evidencia la pérdida de control que padecen los investigadores sobre sus obras al ceder los derechos de autor a editoriales. Claude Canizares, el primero en hablar luego de la presentación de Ann Wolpert, comenta sobre el choque que enfrenta la industria editorial contra las universidades como el MIT cuya misión es transmitir conocimiento; publicarlo y diseminarlo gratuitamente. Esto se ve reflejado en bibliotecas colombianas, por ejemplo la misión de Bibliored (Bogotá), como dicen en su sitio, es «Trabajar por el desarrollo social y cultural de Bogotá, fomentar la lectura y la escritura y garantizar el acceso a la información, al conocimiento, al arte y a la recreación, como elementos esenciales e insustituibles para el mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes.» Por su parte, la Red de Bibliotecas de Medellín en su sitio mencionan en su objetivo principal la «…oferta de servicios de acceso al conocimiento» y entre sus objetivos específicos «Divulgar el conocimiento y la información» pero ¿Qué sucede cuando las bibliotecas quieren brindar acceso gratuito a la información y los autores, editoriales o «derechohabientes» quieren conseguir una retribución económica por consultar sus documentos?

Algo que he aprendido en este tiempo es que si un autor quiere conservar sus derechos y no compartir su producción está en todo el derecho de hacerlo y deben respetarse estas decisiones. Por otra parte, si los autores, en el caso del video del MIT investigadores, quieren compartir sus documentos porque su trabajo ya es retribuido por las universidades a las que trabajan, pueden usar cosas como Science Commons, presentada por Thinh Nguyen. En su presentación Thinh muestra el aumento en el factor de impacto de PLoS Biology, una revista que apuesta a liberar sus contenidos, lanzada en el 2003. ¿Qué quiere decir esto? El factor de impacto mide las citas que reciben los artículos. Imagina que tu artículo es muy bueno, entonces muchas personas se basarán en él para realizar sus trabajos y lo mencionarán en sus artículos. El tener un factor de impacto alto quiere decir que los artículos han sido mencionados por otras publicaciones científicas. Thinh mencionó que PLoS Biology llegó a tener el factor de impacto más alto (14.7 en ISI Web of Knowledge) convirtiéndola en la publicación sobre biología general más citada. Ahora piensa en esto: ¿No hay una ventaja de acceso aquellos quienes publican sus documentos sin cobrar contra aquellos que cobran por leer su documento? ¿Los investigadores viven para hacer dinero al vender sus artículos o lo que importa es que su trabajo sirva de base para el desarrollo científico?

En este punto llegamos a la Iniciativa de Budapest para el Acceso Abierto y me pregunto por algo que puede ser escencial para autores y bibliotecas: ¿quién se beneficia por cobrar por los contenidos de las publicaciones? Si a los autores les sirve que sean leidos para que los citen y así eleven su factor de impacto; a su vez una de las misiones de las bibliotecas es difundir la información y el conocimiento algo empieza a sonar raro en este sistema.

De las cosas que más me sorprendieron: Para acceder al artículo que publicó Isaac Newton sobre el invento del telescopio, aunque esté en dominio público hay que pagar U$9 para conseguirlo por la editorial. Esto por un momento me recordó al post sobre arduino.

¿Pueden desaparecer las bibliotecas en la era digital al no poder almacenar y conservar información por problemas legales? ¿Qué papel juega la biblioteca frente a las obras en dominio público?

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Podcast en bibliotecas // Lecturas de tabaquería e ideas para la Luis Ángel

Mic. Por Robert Bejil (vía Flicrk)
Mic. Por Robert Bejil (vía Flicrk)

En una de mis clases con Pablo Arrieta estuvimos hablando de podcast, audiolibros y sobre lo agradable que sería ir escuchando un libro mientras te mueves en el transporte público en vez de ir haciendo mala cara. Uso twitter en clase y apareció un comentario de Mauricio Duque, @elpalabrista recordándome sobre su blog (recomendado, por cierto) Lecturas de Tabaquería. He de confesar que nunca voy a olvidar el día que escuché Embargo, de José Saramago mientras estaba inmóvil en un Transmilenio atiborrado de gente. ¿Acaso hay una situación en la que te puedas sentir más identificado con esta lectura? Aquí dejo el podcast, por si quieres escucharlo:

Embargo, de Saramago leido por Mauricio Duque

Entre la conversación que fluía en clase y además a través de twitter recordé eventos como «Comparto mi voz y mis ojos» de la Biblioteca Luis Ángel Arango en Bogotá (aquí una invitación al evento), una actividad donde voluntarios comparten con un café la lectura en voz alta de algunos libros. La verdad nunca he asistido a estas sesiones pero me pregunto si las graban. ¿Por qué no hacer un podcast con estas lecturas? De esta forma las lecturas no se quedan únicamente en este espacio y tiempo, sino que pueden revivirse en distintas ocasiones y lugares. Muchas bibliotecas hacen podcast para sus usuarios. Aunque es algo de lo cual he hablado en algunos talleres que dicto, creo que es algo con mucho potencial que no se ha desarrollado lo suficiente en Colombia (espero que no ocurra igual en otros lugares ¿Algún podcast de lecturas o bibliotecas en español que me recomienden?).

Una de las cosas que me haría muy felíz es que los podcasts también se subieran a LibriVox (Recomendada por Pablo Arrieta), una plataforma que permite descargar o subir audiolibros en dominio público (para no tener líos con el derecho de autor, aunque no deja de sorprenderme lo que muchos hacen «por el fomento de la cultura«). De esta forma la biblioteca se haría algo de publicidad en esta plataforma y no sólo usuarios de la biblioteca en Bogotá se beneficiarían de las lecturas en voz alta que realizan. ¿Y por qué no invitar a Mauricio a hablar de sus Lecturas de Tabaquería? Ya tiene una buena experiencia haciendo podcasts y sería muy interesante que la biblioteca tuviera en cuenta su trabajo.