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Tomando partido sobre la ley de propiedad intelectual en Colombia

En múltiples ocasiones me topé con personas que le temían a la tecnología (tal vez por desconocerla) y se esforzaban por evitar su incursión en procesos obsoletos que hace bastante tiempo fueron reemplazados por medios digitales. No es raro encontrar esta resistencia al cambio y es fácil anticipar el desmoronamiento de sistemas antiguos frente a los nuevos. Apoyo mediante este escrito la «Carta abierta al CONPES Sobre la propuesta de documento CONPES “Bases de un Plan de Acción para la Adecuación del Sistema de Propiedad Intelectual a la Competitividad y Productividad Nacional 2008 – 2010”» porque si bien es cierto que hay resistencia al cambio no es posible que nuestro país esté en (aún más) desventaja frente a otras culturas y no tenga herramientas para dinamizar estos procesos. Como bien lo dice Manuel Castells en el prólogo de su libro «La era de la información» donde habla sobre los avances tecnológicos de algunos países en esta era y cómo el Estado ha dinamizado su evolución:

«… el Estado puede ser, y lo ha sido en la historia, en China y en otros lugares, una fuerza dirigente de innovación tecnológica»[1].

Estuve hablando con un amigo quien comentaba que la ley ya existe. Cualquier persona puede ceder sus derechos, es perfectamente legal hacerlo y la Carta abierta a CONPES está segmentando la ley al específicamente nombrar al software libre, al acceso abierto y demás. Él alega que esta segmentación no era necesaria.

Creo que esta carta pide una herramienta más para adaptarnos a la manera en que consumimos y producimos información. La ley existe y lo que comenta mi amigo es cierto, pero se puede llegar a ser mucho más específicos en los permisos que se quieren ceder. Además la variedad es una forma de enriquecernos y tener múltiples opciones a la hora de elegir. Apoyar estas iniciativas impulsan la cultura digital sin importar que se apoye o no el compartir el acceso a la información.

Recuerde que apoyar el Copyleft no necesariamente quiere decir regalar su producción.

Nota final: Esto me recordó una charla sobre la educación en Colombia y el uso de software libre y privativo: «Si en los colegios enseñan a utilizar Word y Excel ¿no sería justo que Microsoft aporte económicamente a los colegios por ayudarles a vender sus productos?».

Referencias:

[1] CASTELLS, Manuel. La era de la información: Economía, sociedad y cultura. Madrid: Siglo Veintiuno; 1999. Vol. 1 p. 36.

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Acceso Abierto // La oportunidad de los que no tienen oportunidad

Copyleft

Imagen tomada de Antoine’s blog

Al pensar en el contenido de este blog inevitablemente tuve que pensar en la licencia que iba a usar y mucho más allá, en el contenido que debería exhibir. ¿Qué tal si revelo el software que uso y los trucos que he aprendido? Al principio pensé que era un poco suicida, como un mago que revela sus secretos, pero reflexioné esto detenidamente y si bien es cierto que he aprendido algunas cosas que tal vez muchos no sepan, también me estoy privando de las ideas que me puedan aportar personas mucha más expertas en el tema, de sus comentarios y mejoras.

Gracias al acceso abierto puedo ir a los documentos que necesito sin tener que pagar (¿qué sería de mí si una biblioteca pública como la Luis Ángel Arango me hubiera cobrado por todos los libros que he leído allá?), además, como autor es una manera de reconocer que el trabajo que realizo es el resultado de una continua búsqueda que no debe detenerse en mis aportes. Es ilógico nutrirme del conocimiento de muchos gratuitamente y querer poner barreras y cobrar por las pocas cosas que pueda aportar.

En Colombia todavía estamos muy lejos de llegar a la sociedad de la información y si además de la brecha digital (millones de personas aún no tienen acceso a un computador en este país) le agregamos prohibiciones a la difusión de la información el avance nunca será significativo. Si bien es cierto que el principal problema de las publicaciones de acceso abierto hacen referencia a su viabilidad económica, lo que no se puede discutir es la calidad que alcanzan los documentos que son liberados, discutidos y reformulados por personas de diversas disciplinas hasta llegar a un consenso sobre la publicación.

A mediados de febrero de este 2008, La Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Harvard inició un debate acerca de si permitirían o no que sus publicaciones fueran de acceso abierto tanto para estudiantes como para personas externas a la universidad. Sorprendentemente se acogieron al acceso abierto por unanimidad.

Empiezo este experimento pensando en el beneficio colectivo más que en el personal. Hay muy buenas experiencias que vienen de parte de la comunidad del software libre en el mundo, quienes son la competencia directa del gigante monopolio de Microsoft y cada vez parecen ganar más y más terreno. Claro, es muy dificil que una empresa con un reducido número de empleados (por muchos que sean) compita contra una comunidad global que produce corrige y utiliza software generado colectivamente y sin cobrar absolutamente nada. Esto no quiere decir que no existan modelos de negocios que funcionen. La compañía Novell apadrinó a Suse, una distribución de Linux que puede descargarse gratuitamente, y vende los cd’s de instalación, ofrece soporte a sus clientes y de esta manera obtiene beneficios económicos respetando la licencia del producto que dice que pueden hacer copias del mismo sin ser acusados de piratería.

Otros ejemplos provienen de la industria del entretenimiento: Bandas de todo el mundo están distribuyendo su música de manera gratuita en la red. El ser conocidos les resulta más rentable que firmar contratos con disqueras que distribuyen sus discos con restricciones, porque pueden obtener mayores beneficios en la venta de boletas para sus conciertos o merchandising. En octubre del 2007 Radiohead publicó su álbum «In rainbows» en su sitio web, permitió al público que pagara el precio que quisiera por la descarga y adicionalmente vendió la publicación física por 140 libras esterlinas. Para febrero del 2008 no se encuentra disponible la versión física del álbum. En estos días, Nine Inch Nails distribuyó su último álbum (Ghosts I-IV) por la red, una versión gratuita para descargar y varias físicas de diferentes precios. Luego de la primer semana del lanzamiento se reportan ventas por cerca de 1.6 millones de dólares para el artista (vía Aliado Digital). (14-03-2008 ganancias de U$ 1,619,420 según Negocios Abiertos)

Lo que no se publica es como si no existiera. Prefiero exponer mis trabajos y verlos crecer que mantenerlos en el disco duro de mi computador esperando a ser borrados.


Enlaces relacionados

Sobre la desición de Harvard: Equinoxio y The Crimson(en inglés)

Sobre Acceso Abierto:

Carolina Botero (abogada) opina sobre el tema

Publicaciones:

Intangiblecapital.org

El profesional de la Información (pdf),

Open Access Wiki (en inglés)

Videos libres
Documentos libres

Tésis de la Universidad de Chile

La cápsula (Estudio de comunicación y diseño digital)

Sobre la legislación colombiana y el software libre: enREDo